De la belleza del alma o De Guayasamín pintando a Paco de Lucía

Oswaldo_Guayasamín paco de lucia por guayasaminLlevaba un par de días dándole forma a este post, cuando me enteré de la muerte de Paco de Lucía, el guitarrista flamenco de mayor prestigio internacional. La verdad fue impactante, porque era como si, de alguna forma, el texto fuera un homenaje premonitorio…

Recientemente había visitado La Capilla del Hombre (En Quito, Ecuador), una galería-museo, ambicioso proyecto del fallecido Maestro Oswaldo Guayasamín, el pintor más destacado de su patria, cuya obra tuvo una gran repercusión internacional.

La Capilla del Hombre fue construida como monumento a la unidad de América Latina y alberga una importantísima colección de sus obras. También recorrí su bellísima casa de tres mil metros cuadrados, que sólo hace un par de años fue abierta como museo, cumpliendo con el deseo del Maestro de que su invaluable colección de arte que incluye obras de Picasso, “vuelva al pueblo”.

Podría decir en lo que a mí concierne, que ambos espacios están dentro de mis museos favoritos del mundo.

No soy una conocedora de arte, no sé de técnica, ni nada de eso. Lo que sí sé, es que las dos veces que he visitado la Capilla del Hombre, sus pinturas me han conmovido hasta las lágrimas. Me conmueve la sensibilidad que de Guayasamín puedo percibir a través de su obra… me gustan los colores, las expresiones de las caras…Y la obra detonante de mi llanto sigue siendo Ternura.

En la segunda de mis visitas, el llanto fue por partida doble. En el primer recinto con sus pinturas, y luego en el recorrido por su casa, donde nos mostraron un video en el que el Maestro hace el retrato de Paco de Lucía. Era absolutamente fascinante ver cuán absorto estaba en lo suyo. En el video, paralelamente se iban exponiendo sus apreciaciones, lo que sentía y lo que le inspiraba el modelo.

Decía el Maestro que lo que primero plasmaba a través de unos grandes y firmes brochazos, eran unos rasgos básicos estructurales, como si se tratara de la calavera del retrato. Decía que este esqueleto identificaba lo perenne (esta expresión es mía). En el primer dibujo no concibe la carne “móvil, transitoria”, sino en un segundo paso, y por último, plasma el estado del ser de su modelo: “eso lo agrego yo o, más bien, le quito… Pero es cuando está frente al caballete cuando, lentamente, la voy descubriendo, por debajo de la máscara o del maquillaje. Entonces busco la pincelada perfecta, ésa que se diría instantánea, espontánea. Vuelvo a pintar y vuelvo a raspar hasta que parezca de carne, quiero decir de espíritu. De ahí que sea importante conocer al modelo por dentro, su mentalidad, su modo de ser. Y cuando no lo conozco, le hago alguna pregunta que lo obligue a definirse.

De verdad, se veía cómo literalmente Guayasamín estaba pintando el alma de De Lucía. En el video, el Maestro mencionó por ejemplo que en la imagen el modelo se veía como si fuera alto, pero el efecto no tenía que ver con su tamaño físico, sino con la imponencia percibida de su espíritu. Eso era lo que exudaba ese rostro, ese cuerpo.

Mientras yo veía el video emocionada, hacía conciencia de cómo es que uno se enamora. Se enamora uno de quien está apasionado por algo, por alguien, por la vida! Uno se enamora de ese fuego interior, de la imponencia de un alma.

Si uno ve a este par de hombres desde el filtro de la mente, podría decirse que no tienen un especial atractivo físico, bien sea por el paso de los años o porque ciertamente no son ‘bellos’ desde un punto de vista de una belleza ‘clásica’. Sin embargo era inevitable pensar en cuán bello y natural era que me resultaran tan atractivos, tan seductores, y que sintiera cuánto los amaba!

Fue inevitable también recordar lo que una vez alguien me dijo: -Usted es fea. Una fea, bonita-. Era un poco irónico que alguien que se sentía tan atraído hacia mí, me dijera eso… Sin embargo, también fue quien una vez me dijo–Usted es tan linda, cuando usted es tan usted-.

Aunque mis inseguridades no son por el lado de mi parte física, pues si bien sé que sin ser especialmente bonita, soy sexy y atractiva, no puedo negar que a veces, el paso de los años y que el rostro tenga menos colágeno que a los veinte y se evidencien ciertas arrugas, hacen que traiga a superficie inseguridades del tipo: “será que voy a seguir gustando?”, o “me van a seguir queriendo así?”.

Así es que la reflexión documentada, es para recordar de qué se enamora la gente y desde dónde enamora uno. Y así mismo me recuerda desde dónde quiero que me amen. Evidentemente quiero que me amen desde donde pinta Guayasamín.

Dejo plasmado este sentir, para recordar de dónde procede la genuina belleza, y entendido el verdadero origen, es claro por qué la belleza es eterna…está en permanente expansión, conforme desnudamos el alma.

Pensaba en esto, en un destello de segundos, mientras en el video Guayasamín hablaba de su admiración por Paco de Lucía con tanto amor!… En ese momento, cuando ya mis ojos estaban encharcados, yo misma me estaba diciendo “Maestro Guayasamín, usted me conmueve hasta las lágrimas”… Y no puede explicarse cuánto se sobrecogió mi alma, cuando tras el elogio que él hacía sobre el virtuosismo de De Lucía, en el video el Maestro termina diciendo: “su arte me conmueve hasta las lágrimas”… Fue inevitable el sollozo último que me produjo tal sincronía divina…

Este texto en honor de esos dos hermosos grandes!

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De Directores de Orquesta y de Héroes

Filarmónica Joven de ColombiaUna de las resoluciones propias recientes es en el sentido de vivir más en la medida de la disponibilidad y posibilidades de hoy, el tipo de fantasías del mañana, que he dicho que tengo “para cuando tenga más dinero”. Por ejemplo, un día quiero estar en capacidad de decirle a mis amigas con quienes compartimos el gusto por la ópera, “Mijitas, reserven el siguiente fin de semana, que nos vamos al Metropolitan Opera House de Nueva York. Yo invito.”

Así, pensé, por qué esperar a que yo pueda invitar a Nueva York? Por qué no hoy? Por qué no en Bogotá? Por qué no a tantos lindos eventos, en escenarios tan espectaculares como el del Teatro Julio Mario Santo Domingo, con espectáculos de categoría internacional y por precios increíblemente accesibles?

Por eso, hace algunos días invité a una de mis más antiguas amigas de la vida (25 años juntas!!!) a un concierto de la Filarmónica Joven de Colombia, dirigida por Andrés Orozco, el “Director colombiano más reconocido en el mundo.” Los detalles parecen esnobistas, y puede que sí (je je), pero ponen en contexto esta publicación.

Fue una linda noche, por el delicioso sentido de gratificación que produce hacer un regalo o una invitación, por la compañía y por el momento que quedará atesorado en nuestros recuerdos.

Al final, una bonita y también divertida reflexión del concierto, nos llevó a decir -dado el gusto compartido que tenemos con mi amiga, por la escritura-, y por qué no compartimos la forma en que cada una de nosotras vivió el evento?

A continuación, el texto de Carolina, seguido por una corta reflexión propia, que cierra la idea que introdujo este post.

Roberto va acompañado por una mujer bonita, de estatura mediana y vestimenta sencilla. Toma su puesto en platea, y desde que suena la primera nota el silencio de la pareja permanece hasta el final. Roberto escucha concentradamente. Identifica claramente el género al cual cada una de las obras pertenece, aprueba el profesionalismo de los músicos, confirma las tonalidades, si son mayores, o menores, si es andante, piano o adagio, tararea en su mente tal vez algunos de las fracciones conocidas y escucha. Es músico.

Tatiana intenta tratar de entender aquella música contemporánea que poco la apasiona pero que definitivamente quiere entender. Se sorprende admirando la armonía visual de los violinistas que se mueven simultáneamente como una ola al compás de la melodía, el perfecto atuendo de todos los músicos totalmente uniforme incluyendo los tenis, y sus cordones, y la liviandad que aquellos le dan a los jóvenes músicos. Con aquella música imagina una pantalla de televisión con los personajes de Tom y Jerry, y luego, a Mikey Mouse y a Tribilín. Poco después se autorreprende, aquella música es más que un fondo de películas animadas, eso quiere creer. Ni que lo sepa Roberto.

En mi caso particular, me declaro amante de la música. Muchas melodías me han sacado lágrimas, me han producido escalofríos y me han llevado a instantes sublimes. La contemporánea, todavía no, pero por ejemplo, el concierto de Aranjuez sí. Recuerdo una vez que al escucharlo, entendí lo que el autor quiso decir, sentí la guitarra llorar, y a los violines acompañarla en su pena. La entendí no como una historia, ni como algo que se pueda describir con palabras, más bien como la emanación de varios sentimientos y emociones que un hombre quiso expresar en algún tiempo, y que logró perpetuar a través de la combinación perfecta de unas notas musicales. Eso intento hacer cuando voy a un concierto. Trato de escuchar realmente, de sentir sin pensar y tratar de extraer el alma de la melodía. De sumergirme en los sonidos y tratar de percibir lo que el autor trató de transmitir con el lenguaje de su alma. Muy fácil me resulta aquello cuando bailo una buena salsa. No es tan fácil, por lo menos para mí, cuando se trata de obras contemporáneas, y no precisamente Tchaikovsky.Creo, que en ciertos momentos del concierto, lo logré, sentí la majestuosidad de cierto episodio, algunas angustias de las flautas y la belleza de la vida a través de los violines, llegando a lo sublime con aquella nota tan aguda que casi llegaba a los niveles insonoros para el oído humano. Pero en otros instantes llegaba la amañada racionalidad, que en todo quiere entrometerse y participar, y se encargaba de revisar que los movimientos del director tuvieran una relación perfecta con la música que trataba de escuchar, y más tarde, se ponía a recordar eventos pasados, sí, tal vez relacionados con la música.

En cuanto al director -a cualquier buen director, la verdad- me parece totalmente admirable entendiendo las grandes habilidades que demanda su cargo, no solo por la sutilidad de su oído, sino por los niveles de liderazgo y de expresión corporal -que sacada de contexto hasta parece cómica- que desarrolla. Cada movimiento, que me imagino es más espontáneo que preestablecido por convenciones, incita a extraer de cada músico lo mejor de sí y crear un entusiasmo colectivo que desenvuelve la obra de una manera especial. Mi admiración es porque aquellos movimientos simplemente reflejan de manera pura la expresión de su esencia. En ese instante se muestran en el clímax de la expresión de su ser, en éxtasis total de su pasión. (Envidiable, un director y la mayoría de los músicos trabajan en su pasión…)

Y en cuanto a los recuerdos que traía mi mente, llegó un profesor, que comparaba la vida humana con una sinfonía, donde cada uno de nosotros hacemos parte de un perfecto engranaje donde Dios es el director. Cada uno de nosotros tenemos una partitura, pero de manera armónica con las de los demás. Algunas veces, hay ‘silencios’ en nuestra vida. Y está bien. En ese momento observé al joven de los timbales. Y al de los tambores. “Y esos manes qué!!!!” Muchos silencios…En un concierto de dos horas, por mucho tocaron tres veces. Y les gusta…A algunos en este planeta les tocan silencios muy largos…Pero el tambor cuando participa, potencia a los demás instrumentos, y lo hace en el momento de mayor pomposidad. Tal vez la misión de algunos de nosotros sea solamente esperar para participar en un precioso instante…

Después de que mi vocecita interior me recordara que no debía estar pensando sino más bien realmente escuchando, recordé al señor Suzuki, gran músico e inventor del método de aprendizaje musical que lleva su nombre. Leí su libro, Hacia la música por amor. Su nivel de percepción musical era tan alto, que evaluaba a sus alumnos a través de grabaciones, y en ellas podía reconocer quién tocaba, su estado de ánimo, e inclusive su personalidad. Lo mismo le ocurría con cualquier músico, le conocía completamente a través de su interpretación.

Finalmente, creo que en un punto de evolución, cada vez más, la humanidad consumirá más arte, y dejará de consumir tantos “productos”, pero ese será otro tema.

Todo esto lo comenté con Diana, quien me invitó al concierto y a quien aprovecho para agradecer: por la invitación, y por permitirme expresar todo lo que de allí salió, incluyendo el proyecto de escribir juntas acerca de este evento, tarea que gustosamente acabo de concluir. Namaste.

Gracias Carito!

Para concluir, mi reflexión fue en torno a una de las obras presentadas. Era un poema sinfónico llamado Una vida de héroe, de Richard Strauss. La pieza tiene seis secciones que representan un tema específico respecto del héroe protagonista, y cada sección estuvo hermosamente ilustrada para seguir con mayor facilidad la obra: (i) el héroe, “representado en su sensitividad, inteligencia, ambición y determinación” (1), (ii) los adversarios del héroe, “identifican las dudas, los temores e inseguridades que enfrentamos en nuestras conquistas, (iii) la compañera del héroe, “es en esta relación tan compleja y apasionada donde nuestro héroe encuentra su principal fuente de inspiración y coraje.”, (iv) las proezas del héroe frente a las adversidades, “Lucha, inspiración y triunfo marcan los logros de esta sección.”, (v) el retorno de nuestro héroe a su genio creativo y (vi) descanso del héroe y su retiro del mundo, “sugiere por momentos una recolección de sus adversarios y sus muchas dificultades, pero son finalmente la compañía de su amada y sus logros personales quienes prevalecen. En una escena brillantemente lograda, Strauss ilustra la dignidad y serenidad alcanzada por nuestro héroe.”

Al sentir la música y al fondo ver las ilustraciones, no pude dejar de pensar: “Hasta a Strauss le pasa lo mismo que a mí!… Que al final es lo que le pasa a cualquiera en el viaje de la vida!”… Me sentí acompañada. Sin duda, todos vivimos las mismas seis piezas en nuestras vidas… Sin duda, somos el héroe de nuestras propias vidas! Me encantó!

Y a propósito de héroes, aprovecho para hacer una corta referencia a mi recientemente fallecido abuelito -a sus ciento un años-. Referencia corta en este caso, puesto que su historia y la de la abuela son materia prima que merecen todo un texto completo.

Hoy el sacerdote en el sepelio dijo que con su muerte, mi abuelo cierra su misión en la vida. Y me siento agradecida porque él haya hecho parte de la mía. Él ha dejado profunda huella. Es un ejemplo de valentía, desde que dejó un día su natal San Pablo, Nariño, con su esposa y un par de chiquitos, para venir a conquistar la gran Bogotá, aventura que dejara un legado de seis hijos extraordinarios, uno de ellos mi padre.

Las historias de vida de los abuelitos y la de mi padre, son perfecto reflejo de una frase que vine a encontrar acá en Popayán el día del funeral del abuelo, y que comparto con orgullo porque sin duda atesoro la herencia que me han dejado: “La mayor herencia que un padre puede dejar a sus hijos es el ejemplo de que el éxito siempre es posible“.

Que nuestros actos heroicos incluyan vivir una vida que permita dejar esta herencia!

(1) Las comillas que describen las seis piezas de la obra, son extractadas del programa del Concierto.

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De los acuerdos sagrados o de la Gratitud

Si no han tenido la oportunidad de leer el cuento de Neal Donald Walsch, La pequeña alma y el sol, les recomiendo que lo lean. Éste, ilustra de una forma bellísima, cómo es que hemos hecho acuerdos previos con las almas que interactuamos en esta experiencia terrena, acuerdos en relación con el estado del ser que nuestra alma quería experimentar, y que venimos a cumplir a través de la interacción con dichas almas.

Así, hoy quisiera hacer un inventario de agradecimientos a un puñado de almas, con quienes –durante este año interactué- algunas por un tiempo y ya no más, y otras, con quienes he interactuado hace rato, y seguramente seguiré haciéndolo por mucho tiempo…

Algunas almas vienen a recordarnos lo que NO somos, de forma que hagamos el giro hacia lo que SÍ. Estas almas sí que logran sacarnos de quicio!! Pero son probablemente quienes más agradecimiento y amor merecen, porque están llevando al pie de la letra el acuerdo!

Gracias a esa alma con la que creo que es con la que más acuerdos hacemos en general, para que permanentemente caigamos en cuenta y recordemos cuántas cosas lindas somos. Gracias mamá porque aun cuando puedo ser una mejor versión de hija, cada vez más me experimento como un ser más amoroso.  Este año especialmente, a través de un gusto ampliamente compartido por las dos: Comer!! Me he experimentado como un ser que se apasiona por el resultado de su cara, de su felicidad, de su placer de comer rico, a través mis manos, a través de la cocina!

Y esta experiencia está inevitablemente unida a otras dos almas, socios de mi club de nutrición. Por un lado, gracias a ese socio (que ya no viene más), gruñón y negativo, a quien para mis adentros –y a veces no tanto- critiqué por su ‘incoherencia’ al decirme que a él le habría gustado ser chef, pues le encantaba ver programas de cocina, y cuando yo le pregunté que con qué frecuencia cocinaba, me decía que nunca, porque qué hartera! Gracias a esta almita porque, primero, aunque en un inicio era mi motivo de risa y hablaba de él con algún amigo, gracias a él me di cuenta que yo no quería ser un alma arrogante (creyéndome superior en mi coherencia) y yo no quería ser un alma hipócrita que me burlaba a sus espaldas de su contradicción.

Así, gracias a otro socio –y amigo- de mi club, con quien compartía esa burla de aquél, cuando éste me pregunta que yo con qué frecuencia cocinaba, le dije que unas cuantas veces al año (¡!). JA-JA-JA. Yo que amo comer y que me creía superior al otro que quería ser chef! Gracias a esta almita, porque sólo con su bonita sonrisa tras mi respuesta, me desarmó e hizo que me reconociera como un alma que había visto su espejo incoherente en otro… y que al querer cambiar eso, empecé a cocinar con mucha más frecuencia!! Qué lindo triángulo de almas, para otorgarme a mí misma el placer de comer, y de ver la felicidad de otro!

Gracias en general, a todos los socios de mi club, porque me he podido experimentar como un ser presente, que escucha, y por eso he conocido historias de vidas apasionantes, desafiantes y conmovedoras! Desde cómo mueren cada cierto tiempo,  algunos abuelitos (de la fundación que uno de ellos maneja) en sus brazos, o tras unas fiestas en las que literalmente se mueren de felicidad, o historias como la de aquel socio que me contaba cómo conoció a Sofía Loren.

Gracias a mi último ex, con quien trabajamos juntos, teniendo que interactuar  y apoyarnos con mucha frecuencia, por poder experimentarme como un alma leal, generosa, profesional, y en general ofreciendo un amor transparente y desinteresado. Gracias a él por poder experimentarme como un alma en paz y con una gran madurez emocional.

Gracias a mis distribuidores aún con miedos por superar y con una confianza en sí mismos por mejorar, por quienes me puedo experimentar como un alma generosa que les enseña, compartiéndoles cómo yo he superado ciertas adversidades, y generosa con mi tiempo, acompañándolos en actividades para que ellos aprendan a lidiar con el miedo, que siempre estará! Gracias porque el hacerles ver que no están solos, me recuerda a mí lo mismo!

Gracias por algunos distribuidores, donde quizá por la cercanía de vieja data que existe, a veces llego a  comportarme de una forma que no quiero ser: cruel, por resaltar primero lo negativo de un trabajo o por juzgar como débil una respuesta ante una situación.  Gracias por ese papel que juega mi vieja amiga y distribuidora, para llevarme a reconocerme como el alma compasiva que quiero ser.

Gracias a un almita que tenía conmigo una deuda importante de vieja data, deuda a la que le hice seguimiento por años, para darme cuenta que esa plata no me ha hecho falta, y que la verdad me complacía más tener el placer de volver a compartir con un alma tan dulce y especial, y decidí condonar esa deuda, situación que a mí me hizo experimentar como un alma que suelta y es desapegada.

Gracias a esos amigos -mis hermanos del alma-, gracias a quienes di un paso más hacia mi acercamiento a Dios, y por lo cual me siento un alma en permanente proceso de expansión espiritual, que me llena de paz y gozo.

Gracias a esas hermanas del alma, a quienes les desvisto la mía, y gracias a quienes soy un alma libre de sentirse y exponerse tan frágil y vulnerable cuando es el caso… muchas veces!

Gracias por la conciencia que tengo de que mi cuerpo es el templo de esta alma de la que he hablado, y en razón de esto amo comer limpio, y hacer ejercicio, lo que me hace sentir un alma saludable, vital, con gran energía, e inspiradora en este propósito tan importante del cuidado de nuestro templo.

Gracias a un grupo de corredores que se reúne a estirar en un punto del parque donde yo corro, punto por donde yo paso cuando ya estoy en mi último tramo de regreso a casa, porque al detener ellos -uno a uno- su estiramiento, y contarse entre ellos que ahí vengo yo, para luego voltearse y quedarse mirándome, me hacen sentir muy sexy -un viso light del alma que soy :)-.

Gracias a los desafíos que he tenido que enfrentar durante el año, porque gracias a ellos, me he fortalecido, he ganado mayor confianza en mí, en mi proyecto, y por cuenta de los resultados en mi producción, me he experimentado como un alma líder que inspira a su equipo a través del ejemplo.

Gracias por mi actividad, porque gracias a la visión que me orienta y a la forma en la que desarrollo mi trabajo, me siento el alma libre que soy, me siento el alma que tiene claridad del gran propósito al que vino a esta experiencia.

Gracias a todos porque me hacen experimentarme como abundante en amor, en paz y en alegría.

Gracias por un año extraordinario y gracias de antemano por el que viene.

Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo!!!

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Fragilidad

Fragil

Fragilidad

Hay una grieta en todo. Es así como la luz puede entrar.

Me creí que era ese maniquí de formas perfectas, me creí que era esa elegante ropa de marca que ponían sobre mí día tras día, me creí que era esas piernas y trasero compactos, nunca ni un centímetro más, ni un centímetro menos, siempre perfecta!  Paralelamente, tenía una visión de mi interior en el sentido de que -como en el exterior- también debía ser perfecta… y ante cualquier asomo de lo contrario, negaba con crueldad hacia mi misma semejante despropósito!

Sin embargo, por alguna razón, era sólo el cuerpo el que permanecía inalterable…conforme pasaba el tiempo, en el espejo veía reflejado un rostro con más arrugas, y empecé a pensar que ya no era tan bonito como antes, y con esa queja pesándome, opté con desdén por ignorar las arrugas… y la mejor forma fue deshacerme de la cabeza…

Con lo que no conté fue con que tras haberme arrancado la cabeza, ya no me veía más las arrugas del rostro, sin embargo empezaron a emerger con diafanidad  aterradora, las ‘arrugas’ de mi alma!… y en la medida en que más claro las identificaba, empecé a sentirme muy frágil… cómo era posible que pudiera tener tantas grietas y cosas feas en mi forma de ser? Me sentí tan vulnerable, porque jamás imaginé que tantas cosas no bonitas pudieran hacer parte de mi perfección…y me entristecía pensar eso, pues siempre pensé que sólo podía ser amada si era ‘perfecta’.

Un día alguien quiso hacerme unas fotos (tuve que ponerme la cabeza de nuevo!) y me hizo las fotos más bonitas que nunca me habían hecho… él -decía- amaba mis arrugas!

Su valoración de ellas, su materialización a través de las fotos… hicieron que empezara, no a ignorarlas, sino a querer mis arrugas… y era sorprendentemente bello cómo en las fotos me veía reflejada, no como un maniquí sino como un ser humano bellísimo! Y esa arruga más pronunciada que el resto, me daba un toque muy personal, una huella única! Las fotos, constituyeron un reflejo distinto al del espejo. Entendí que el del espejo en el que yo me miraba no era sino un reflejo de la mente –exigente, castigadora, implacable- y el reflejo de las fotos fue el reflejo de la no-mente…es decir del amor…y sobre todo del de ese hombre que me amaba tal como era, que al materializar su amor por mi imperfección en su obra, me hizo descubrir lo bonita que soy tal como soy.

Reconocer que el ‘lado oscuro’ de algo, hace parte de un todo –literalmente divino- que por supuesto tiene su lado brillante…me hizo entender que las oscuridades de mi forma de ser, vienen en varias tonalidades, que he identificado, y que ya no me da pena aceptar, y al contrario me hacen reír de mi como cuando se ríe uno de la pilatuna de un niño… he reconocido que he sido arrogante, vengativa, antipática, cruel, egoísta, envidiosa y manipuladora… Y he aprendido a amarme así de bitch (cabrona)! Porque eso es ser humano… los momentos desafiantes de la vida misma son el lado ‘bitch’ de ésta… Así viene… así como vengo yo también! Por supuesto, tras esa conciencia, continúo buscando convertirme en una mejor versión de mi misma, así como busco vivir una mejor versión de mi vida, aceptando el momento presente tal como es…

Fue así como decidí dejar tirada esa parte inalterable y ‘perfecta’ del maniquí… me gusta cómo me veo en mis fotos y amo mi lado bitchy! Me amo y me acepto tal como soy….y me llevé mi cabeza porque amo más que nunca mis arrugas…

PD. El link al blog de mi amiga, para quien quiera escribir una historia sobre un objeto olvidado…

http://flaneurbogota.blogspot.com/2011/03/objetos-olvidados.html

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La muerte de mi primer novio o mi Auto-redención

 

Dejé de verlo hace veinte años, cuando yo tenía veinte años…

No imaginé que la muerte prematura de alguien pudiera ser tan conmovedora… Evidentemente algo había quedado vivo dentro de mí, que hacía que me tocara tanto saber de su partida. Extrañamente, me di cuenta que yo había dejado guardada en un cajón remoto de mis recuerdos esta historia…

Lo conocí en el lugar y momento más inesperados… en un pueblo llamado Puerto Leguízamo, en el Putumayo, cuando hacía mi práctica de la Universidad con el Gobierno: Opción Colombia. A este pueblo lo llamaban Puerto Amor, porque –decían- todo el que iba allá se enamoraba… Yo, pensando en que se hiciera real la premonición, tenía miedo de enamorarme de algún campesino!

Aún recuerdo la primera vez que lo vi. Yo estaba en la puerta de la casa de madera en la que vivía, luego de almorzar (lentejas, fríjoles o pasta), cuando vi en una moto a un par de ‘soldados’. Nos quedamos mirándonos con el que iba en la parte de atrás y en ese mismo instante nos enamoramos. Jamás imaginé que en un pueblo en la mitad de la selva pudiera encontrar un hombre con una de las sonrisas más lindas que haya visto en la vida!

No era muy difícil repetir el encuentro y las miradas, dadas las pocas cuadras del pueblo y dadas las similares rutinas diarias de los que allá vivíamos… Eso sumado a la inteligencia militar (él era un oficial de la Armada Nacional), condujo a que yo terminara siendo invitada a una comparsa en la fiesta de disfraces de ese octubre en la Base Naval…

En esa fiesta bailamos toda la noche, también molestamos con unas esposas sin llave, quedando  ‘atrapados’ y teniendo que ir a la policía para que nos las abrieran! Esa misma noche nos hicimos novios. Él fue mi primer novio.

Lo recuerdo como alegre, dulce, atento, amoroso, inocente y noble, y hoy puedo decir que es de los que más me ha querido tal como soy… tal como era! Había que querer mucho a esa peladita, imprudente y con un nivel de coquetería que pondría nervioso a cualquiera. Fue la primera vez que me sentí realmente amada, adorada… Fue la primera vez que alguien se imaginó casándose y teniendo hijitos conmigo…

Vine a encontrar la seguridad del amor incondicional en el que, en ese momento, se decía era el pueblo más seguro de Colombia, al estar entre una Base Naval y una del Ejército, en plena selva colombiana… donde vi los atardeceres más bonitos que haya visto en mi vida… y lo mejor, al lado de mi amor… Se cumplía la premonición de Puerto Amor…

En mi inmadurez, o como se quiera llamar, creo que no aprecié del todo su amor desbordado… También tenía la atención excedida de varios oficiales de la Armada, atractivos, interesantes y seductores… y al tener novio me sentí atada, al no tener plena libertad para conocer todos esos mundos que había tras esos otros hombres… Tenía toda la atención del mundo…Empezando por la de él… sin embargo, no me era suficiente… Avara!

Le terminé… y fue la primera vez que vi a un hombre llorar por mí, conmigo… no había visto nunca a uno tan triste… fue muy conmovedor… Aún recuerdo ese día… aún recuerdo las cartas que hablaban de su tristeza… En mi inestabilidad y darme cuenta que era con él con quien quería continuar… sí, volvimos… pero también muy pronto ya yo regresaba a Bogotá y el año tras mi regreso, él empezó a estar metido literalmente en sitios inhóspitos selva adentro… y durante ese año le escribí y envié una carta semanal… pero no había distancia que aguantara un lazo que tenía tan poco tiempo de construido y que mi inestabilidad había fragilizado…

 

El revolcón interior que su muerte me causó, fue porque ésta hizo que emergiera una gran carga que llevaba. Así, su partida hoy ha permitido que yo misma me perdone… En el fondo, yo no me había perdonado el que cuando quise dar lo mejor de mí como novia, fue tarde… Hoy me perdono por haberme culpado por eso… Ahora entiendo que por esa razón fue que esta historia había terminado en los anaqueles recónditos de mi vida… porque es una historia en la que yo sentía que no había sido una buena novia… Escondía mi ‘lado oscuro’. La elaboración de este duelo, también me recuerda mi avaricia con la atención del mundo, y me recuerda e insiste que la única atención y amor que necesito, ya están… los de Dios, dentro de mi…

Estos días que he recordado tantos momentos bonitos con él, he sentido un dolor desgarrador, porque es como si con su muerte, los recuerdos por el contrario se hicieran más vivos, y entre más vívidos éstos, es como si él más se fuera… es literalmente un rompimiento… Así conforme más le doy vuelta a los recuerdos, más se deslíen éstos, y pareciera como si se deshiciera parte de mi identidad… Así es que se trata de un dolor del ego… Pues nada de esto me define… y esto me sirve para recordar que no importa quién fui ayer, y que hoy es el mejor momento para elegir ser la mejor novia –o el rol que sea-, que soy lo que soy, aquí y ahora, y que sólo lo que yo decida ser hoy es lo que realmente me define.

 

Lo había reencontrado hace unos años, a través del facebook, nos saludamos y ya. Y no sabía nada de él, hasta hace unos días cuando su hermano me escribió para contarme que había muerto tras la caída del helicóptero que co-piloteaba… Como dijo su hermano, murió haciendo lo que más amaba… Ese siempre fue su sueño… volar… aunque cuando lo conocí estuviera en las Fuerzas Militares del agua, al final su pasión por volar fue la que lo dominó… y hoy tras una noticia en extremo conmovedora para mi, le pido perdón por cuánto pude haber roto su corazón… y deseo que no pare de volar allá junto a esas otras almas que se reúnen con Dios…

 

Dentro de esos recuerdos lindos con él, me quedan los atardeceres que vimos juntos en el muelle del pueblo, un paseo en moto en el que literalmente atravesamos el Putumayo, yendo y viniendo de la Base Naval a la del Ejército, bajo un torrencial aguacero, empapados y felices; un paseo por el Parque Natural de la Paya, donde nadamos en un sitio donde se supone que había pirañas! Y por último haber ido con él a uno de los mejores conciertos que yo haya presenciado en mi vida.  El de Guns ‘n Roses , que vino a Bogotá en el mejor momento de su carrera. Esa noche casi cerrando el concierto, se dio un evento mágico que todos los que allí estuvimos recordamos con fascinación… puesto que mientras entonaban la canción November Rain, empezó a llover ese Noviembre de 1992… fue mágico, romántico e inolvidable, y fue al lado de ese hombre que hoy recuerdo con tanto cariño, con tanta nostalgia…

Gracias Ivancito, porque tu muerte me ha auto-redimido… Te quiero mucho…

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“Si usted recién se conociera, se gustaría? saldría con usted?”

El otro día leí algo que decía como: “Si usted recién se conociera, se gustaría? saldría con usted?”. Me hice la pregunta, y la verdad respondí que sí, sí saldría conmigo, me gusta lo que hoy soy en todo sentido… sin embargo tuve una clarísima sensación al verme a mí misma… Me sentí inaccesible… Eso percibí…

Recientemente un amigo mío me había dicho algo parecido, que era una vieja encantadora, pero que jamás se le habría ocurrido invitarme a salir! por miedo!… y ayer otro gran amigo, corroboró esa idea… y me dice -en su tono y humor tan dulce- “uno de ti percibe, que hay alrededor tuyo, una zanja enorme, profunda, y luego un cercado de alambre de púas y luego un muro”… Evidentemente entre él y yo existe la enorme confianza que le permite decirme eso, (lo quiero tanto porque creo que nos parecemos mucho)…Probablemente escuchar eso, en otro momento de mi vida, me habría hecho llorar… pero no… la verdad, vengo decantando tanto este entendimiento, que la verdad es que él hizo una extraordinaria ilustración de esa sensación propia que describí al principio.

Eso además fue esclarecedor del hecho de que los hombres con los que me he relacionado, siempre han tenido, antes de cualquier movimiento suyo, mi luz verde… Es decir, el puente, como en toda fortaleza, sólo era tendido desde adentro! Por eso, siempre me he jactado de decir “un tipo conmigo no tiene chance de malinterpretarme… o es evidente que me gusta, o que no tiene chance”… claro! Sólo me he movido entre los dos extremos, nunca le he dado el chance a nadie, que a no me pareciera que fuera alguien con quien yo quisiera estar… no le he ofrecido la oportunidad de acercarse así fuera de a poquitos, para permitir mostrar su esencia…

Aquellos hombres -los elegidos-, de alguna forma también tenían un halo de inaccesibilidad, que de acuerdo con sus diversas personalidades, venían con distintos trajes… los ha habido severos, tímidos, furiosos, y fascinantes seductores.

La zanja, no ha sido por antipatía, ni en mi caso, ni en el de ellos… Ha sido por puro miedo!! Hemos sido miedosos de amar y entregarnos sin control, por miedo a ser decepcionados, a ser abandonados, a no ser amados… a perder el ‘equilibrio’… Una linda frase del libro Comer, Rezar, Amar de Elizabeth Gilbert, dice que “Muchas veces perder el equilibrio por amor es parte de vivir una vida con equilibrio.”.

Claro, me gustaban los baluartes… como yo… no me gustaban los ‘expuestos’… parece que les adivinaba el miedo más fácil que a los otros… Así es que bajo el amparo de la certeza de mi alma, de que sus verdaderas y extraordinarias esencias estaban tras el muro, tras el alambre y tras la zanja, elegía lanzarme a la tarea de llegar al centro de esas fortalezas humanas, y ciertamente adoro haber conocido y amado esos corazones.

Me complace reconocer que lanzarme a esa tarea exigió coraje, que sólo podía haber sido avivado por amor, o al menos un gran anhelo de entregarlo… de recibirlo…

Ahora entiendo también, que probablemente la misma zanja (el mismo miedo), era la misma que hacía que no sintiéramos seguridad el uno con el otro… No la seguridad de “tener un compañero por el resto de la vida”, sino esa sensación de tranquilo reposo, de sabernos amados tal y como somos, aquí y ahora… que al entender que el tiempo no existe y que ‘aquí y ahora’ es todo lo que hay, genera la sensación de que siempre vamos a ser amados tal y como somos, o que ya somos amados tal y como somos…

Esa no-sensación (de seguridad), fue la otra sensación que tuve también cuando me respondía la pregunta de si saldría conmigo misma… No me sentía segura con esa mujer encantadora con la que sí me gustaría salir…

Otro amigo hace un tiempo me decía, que yo le daba una enorme sensación de miedo, porque era como que en mi eterna búsqueda propia, yo iba y venía, y no tenía como un ancla en mi misma, y que daba miedo que no me quedara ‘quieta’, y que ese estar siempre buscando, a él le habría hecho sentir inseguridad, miedo… que al pensar en estar conmigo, no podía percibir la delicia que es ‘regresar a casa’,  siempre ahí, siempre la misma…

Yo no le habría dado sensación de hogar, de ‘casa’…

Así, suena como que he sido aterradora! Ironizo sobre mí misma, porque siento que todo eso es cierto… y que entre más conciente lo hago, más estoy desbaratando mis cargas, mis ataduras…

Me siento muy tranquila porque día tras día soy más conciente de mi elección de amarme tal como soy, y de aceptar que realmente no hay necesidad de seguir encontrándome,  sino que esta vida sólo se trata de recrearme a mí misma, en pos de la mejor versión de mí misma, partiendo del hecho de que aún la versión actual es perfecta tal como es…

No tengo duda que en ese camino, pronto terminarán por derribarse el muro y por deshacerse las púas, y la zanja será inundada de amor, sosiego y alegría… y lo que una vez fuere una fortaleza, será simplemente ese hogar, esa ‘casa’ donde está todo lo que soy, lo que he sido, y lo que seré… lo que estoy en disposición de dar… en absoluta accesibilidad…

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Adicciones o… De víctimas y victimarios

Uno de los entendimientos propios más conmovedores e importantes que he tenido recientemente, empezó a gestarse hace unos meses en una conversación que escuchaba,  entre amigos -una pareja y una madre soltera-, cada uno de ellos con hijos adolescentes hombres. La pareja hablaba con gran congoja al ver cómo una muchachita le estaba ‘dando tres vueltas a su hijo’… con una gran carga emocional la trataban de manipuladora, y en ese momento comprendía que -con toda razón- no tuvieran un gran aprecio por la niña… Misteriosamente, empecé a conmoverme hasta las lágrimas al escuchar la historia, y sin entender mucho, pensé que mis lágrimas eran porque en un nivel profundo había comprendido cuánto un padre/madre pueden sufrir por el dolor de sus hijos, y recordé a mi padre, que nunca se metió en mi vida a dar opinión alguna, hasta que la única vez que lo hizo sólo dijo “hay veces que uno se queda en relaciones que no van para ningún lado” y estaba claro para mí a qué se refería. Así es que pensé que aquel día con estos amigos padres de adolescentes, lo que me hacía llorar era cuánta tristeza podía haber sentido mi padre al verme sufrir tanto por aquel antiguo amor… Sin embargo, terminado el encuentro con los amigos, seguía conmovida y sentía que algo dentro de mí estaba sin resolver, y yo seguía llorando… hasta que entendí que la verdadera razón por la cual lloré… fue por mí.

Lloraba porque el enjuiciamiento que hacían de la muchachita que le estaba dando tres vueltas a su hijo, era el que me dolía… entendí que esa niña era mi propio reflejo… Así, al sentirme juzgada, lloré porque entendí que yo de alguna forma he ‘jugado’ ese papel… el de la mujer que sigue rondando a alguien, a través de mensajes de texto, de llamadas, de ser consentidora y pendiente…

La identificación me dolía porque claramente nunca lo he hecho malintencionadamente… ciertamente comprendí que esa actitud, es tan merecedora de compasión como la de los presuntos hombres ‘envueltos’.

Adicionalmente, leí recientemente un texto donde se hablaba de lo “mean of being kind”. El espíritu del texto se refería específicamente a que cuando uno es amable y dulce con alguien que realmente no aprecia esa amabilidad, es ‘malo’, pues le enseña al susodicho que las cosas lindas se pueden obtener aún no mereciéndolas, y en esa medida, promover eso, no es precisamente un acto amoroso o humanitario…

Así es que uniendo esas dos cosas, empecé a preguntarme si en esas ocasiones cuando, tras la ruptura de una relación,  yo los había ‘reconquistado’, en vez de haber sido la dulce mujer que los enamoró, no había sido una bruja, porque aún con el conocimiento de que él no podía ofrecer un mayor compromiso, por las razones que fuera, volvía a meterme en su vida y en su corazón… Sonaba a una venganza inconsciente…

Y desde fuera, parecería que el victimario era el personaje, que cuando tiene visos de conciencia se siente ventajoso, porque cree que él es el que está en una relación cómoda (o cómoda incomodidad), y que es él el ‘aprovechado’…

Nunca hay una víctima pasiva… es decir, nunca el único ‘innoble’ del paseo es el aparente victimario, la víctima es activa al permitir ‘dejarse hacer’ lo que le ‘hacen’. Y ciertamente, la presunta víctima, está todo menos pasiva… y en el caso del presente texto, porque de manera lenta, silenciosa y penetrante ella los sigue enredando… dándoles tres vueltas. Son los dos, innobles, al ser desleales consigo mismos, por no estar siguiendo lo que verdaderamente el corazón quiere.

Por eso, en esas situaciones donde aparentemente el sujeto de críticas es el tipo que no se compromete, porque es el inmaduro, el poco evolucionado, el miedoso…la otra no está jugando un papel pasivo… Si se atrae un miedoso, no hay sino una miedosa oculta del otro lado… no es sólo esa paciente y tolerante mujer que lo quiere tal y como es y por eso le acepta tantas cosas… No, no ha sido diáfana aceptación, sobre todo si en esa aceptación lo que ha habido es insatisfacción…. La imperturbable mujer es una controladora… Y de una controladora no puede decirse precisamente que ha amado limpio… Y que quede claro que no pretendo juzgar… hoy no tengo duda que nuestro proceso de evolución personal y espiritual, se trata de darnos cuenta de eso, de que nos falta aprender a amar limpio… genuinamente, desinteresadamente… amar sin esperar ser amados…

Amar desde el hacer –en vez de simplemente ser- es control puro, solo evidencia la insatisfacción en el amor propio: quiero que me ames, y como no estoy contenta con lo que eres conmigo, debe ser porque hay algo que tengo que hacer para que lo estés tú conmigo y así me ames, y la forma en que me lo demuestras es reconociéndomelo, por eso sigo haciendo más, para que me reconozcas más o para que en algún momento al fin me reconozcas!… Este ciclo exige invertir energía en hacer, hacer, hacer!… en el estudio, en la verraquera en el trabajo, en el sexo, en el escribir, en el deporte… siempre habrá nuevos ámbitos desde los cuales buscar ser reconocida…Si no se rompe el círculo, esto es de nunca parar… y de eso se trata una adicción, en este caso adicción al control. Y una forma de expresarlo es la adicción a la conquista y a la reconquista.

Así, todo cobra sentido! Cómo podría construirse una relación duradera, en la que los reflejos de dos, entre otras, evidencian miedo y necesidad de ser amados, porque no se han creído que podemos y que ya somos amados tal como somos? La eterna insatisfacción consigo mismo, la eterna búsqueda del hacer, se refleja en relaciones de querer estar y no estar, y en ruptura tras ruptura…

Increíblemente comprendí desde el corazón, que sí se puede decidir de manera genuina alejarse de alguien por su bien, y mejor aún por el bien propio… porque permite el espacio para la sanación de esas heridas que han generado tanto miedo… para sanarse de la adicción… y en ese proceso, prepararse, y una vez sanados –ahora sí- amar de manera cristalina, en libertad…

Hoy, al reconocer que debo sanarme, he entendido que apenas empieza mi aprendizaje en el amor incondicional…y doy gracias a Dios por este descubrimiento…

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